Cuestación en los pequeños municipios: una de las estampas más reconocibles de la Asociación Española Contra el Cáncer
Cuando un peatón o cualquier vecina se para solo un momento ante una de las huchas verdes de la Asociación Española Contra el Cáncer, el país entero se mueve contra el cáncer. Este jueves 7 de mayo, Día de la Cuestación, la Asociación Española contra el Cáncer sale a la calle, junto a pacientes, voluntarios y socios para pedir la colaboración de toda la sociedad de cara a seguir impulsando la investigación en cáncer y seguir prestando apoyo profesional y gratuito a pacientes y allegados. Una jornada que representa la unión de todos frente al cáncer.
Durante todo el día, las tradicionales huchas de la Asociación estarán presentes en cientos de puntos de las capitales de provincia españolas, con apoyo de miles personas voluntarias. Los interesados podrán participar aportando donativos, así como acceder a información sobre los servicios y las campañas que lleva a cabo la Asociación.
Entre todo este despliegue, destaca la labor realizada en los pequeños municipios. Este inconmensurable trabajo es clave para que la Asociación Española Contra el Cáncer sea respetada y valorada en todos los rincones del país.
En estas localidades con menor población, fundamentales correas de transmisión del día a día en el interior de las provincias, es habitual que la Cuestación se celebre en una fecha diferente a la de la convocatoria general, con el objetivo de obtener una mayor presencia de vecinas y vecinos en las calles. Las juntas locales de la AECC, mejor que nadie, conocen a la perfección el momento ideal para desarrollar las campañas.
En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, algunos de los municipios que se han adelantado y ya han realizado esta tradicional jornada solidaria han sido Alalpardo-Valdeolmos y Torrejón de la Calzada, el 24 de abril; Cabanillas de la Sierra y Chinchón, el 2 de mayo, y Colmenar de Oreja y Villaconejos, el pasado domingo 3 de mayo.
El ímpetu de todas estas juntas locales, con sus respectivos equipos de voluntariado (algunos de ellos sin necesidad de colocar mesas, sino yendo de puerta en puerta por las casas del pueblo), son una de las estampas más reconocibles, desde siempre, de la Asociación Española Contra el Cáncer.