El escenario donde nos movemos actualmente ha cambiado por completo. El trabajo fijo para siempre tan soñado por muchos ha acabado. Actualmente las tecnologías han causado un gran impacto a nivel laboral, rompiendo el esquema tradicional de trabajo.
Hoy en día la mayoría de las empresas han sustituido los puestos de trabajo más operativos por las nuevas tecnologías, lo que ha provocado que las personas tengamos que especializarnos y formarnos en puestos de mayor cualificación o incluso en puestos que no han existido hasta el momento.
Ante una realidad tan cambiante, lo que nos queda es demostrar nuestro valor. El plato fuerte siempre será valor humano, puesto que somos las personas las que construimos las organizaciones y las hacemos únicas.
Esto implica manejar un cierto grado de incertidumbre, miedo y ansiedad debido a que nuestro futuro empieza a ser muy incierto. Por todo ello, tenemos que aprender a ser resilientes.
Pero… ¿Qué es la resiliencia?
Seguro que la mayoría la conocéis y a lo largo del tiempo habéis tenido que hacer uso de ella, pero sin ponerle nombre.
La vida desgraciadamente nos pone, en muchas ocasiones, en situaciones límite ya sea un accidente, una ruptura, una enfermedad… y sólo tenemos dos opciones: dejar que estas circunstancias puedan con nosotros o ser resilientes. Es aquí donde tendremos que asumir la situación crítica por la que estamos atravesando y sobreponernos a ella, haciendo que esta realidad nos permita crecer y salir fortalecidos.
Ahora bien, ¿qué tienen esas personas que parece que por naturaleza son resilientes?
- Autoestima. Las personas resilientes tienen una autoestima adecuada, son capaces de identificar sus puntos fuertes y limitaciones y trabajar con ellos a su favor.
- Son flexibles. Tienen la mente abierta, cuando no salen los planes según lo previsto, lo aceptan y cambian el plan, no se frustran.
- Resolutivas. Son capaces de resolver situaciones que se presentan de improvisto rápidamente.
- Autoconocimiento. Se conocen muy bien y saben cómo actuar de forma coherente a lo que piensan o sienten, teniendo en cuenta sus valores.
- Optimistas. Tienen una actitud positiva frente a los obstáculos.
- Son constantes. Trabajan para conseguir sus objetivos, son conscientes de que hay piedras en el camino pero siguen intentándolo con buena actitud hasta alcanzarlo.
Estas son algunas de las cosas que caracterizan a las personas resilientes. No siempre se nace con estas características, pero aviso a navegantes… ¡Se pueden entrenar!
La clave está en proponerse objetivos a corto plazo, tenemos que aprender a valorarnos y llegar a ese grado de autoconocimiento en el que tengamos claro cuál es el valor que podemos aportar a la empresa para crear en ella una necesidad.
Alba López
Técnico de Recursos Humanos en ConTalento Recursos Humanos