Foro sobre mi experiencia con linfoma de hodking
Mi experiencia con linfoma de Hodking
Hola, soy Sandra y tengo 22 años. Actualmente estoy en remisión metabólica de un linfoma de Hodking estadío 2A que me diagnosticaron cuando tenía 20 años. Voy a contar mi proceso (por partes) por si alguien está pasando por lo mismo y quiere ponerse en contacto. Me gustaría conocer a gente de mi edad que haya pasado por una situación parecida.
- Inicie sesión o registrese para enviar comentarios
EL DIAGNÓSTICO
Todo empezó en junio de 2024, cuando me noté un bulto en el cuello. Era grande, aunque pasaba desapercibido a simple vista porque estaba justo encima de la clavícula. No dolía; simplemente estaba ahí, y podía moverlo al tocarlo. No le di mucha importancia, la verdad. Había estado resfriada y pensé que sería consecuencia de eso. Pero pasaron las semanas y el bulto seguía igual. Mi madre empezó a inquietarse y, al final, fuimos al médico de cabecera para descartar que fuera algo serio.
Me mandaron una ecografía y una analítica. En la ecografía vieron varios ganglios inflamados, de tamaño considerable, pero no podían sacar conclusiones solo con esa prueba. El médico decidió pedir una resonancia. Yo, en un primer momento, no quería hacérmela. Estaba en una especie de negación, y además me aterraba la idea del contraste: tenía fobia a las agujas y nunca me habían puesto una vía. Pero mi madre insistió, y gracias a eso acabé haciéndomela.
El resultado de la resonancia fue un golpe inesperado: “a descartar linfoma”. Además, en las analíticas también aparecían alteraciones relacionadas con procesos oncológicos. Fue entonces cuando sentí miedo por primera vez. Hasta ese momento, la idea de tener cáncer ni siquiera había entrado en mi cabeza.
En cuanto leímos el informe, pedimos cita con medicina interna y fuimos al día siguiente. Decidí no asustarme hasta que tuviera motivos para estarlo, ya que no había nada confirmado aún. El médico me preguntó por los síntomas típicos: sudores nocturnos, pérdida de peso… pero yo solo había notado el bulto y, quizá, más cansancio de lo habitual. Finalmente, decidió mandarme más pruebas: un TAC, una biopsia y nuevas analíticas, todo con la mayor rapidez posible.
El problema era que estábamos en agosto. Aun así, tuve suerte: ese mismo día me vio el cirujano y me hicieron el TAC casi al momento. En quirófano apenas quedaban huecos, pero por mi edad y por la urgencia consiguieron hacerme la biopsia al día siguiente.
Todo iba demasiado rápido. Nunca me habían puesto una vía, nunca me habían operado, nunca me habían hecho una resonancia ni un TAC… y, de repente, en apenas un mes, mi vida se había llenado de pruebas nuevas y médicos.
Tras la operación solo quedaba esperar. Los resultados tardarían unos quince días. Intenté no pensarlo mucho, pero tenía miedo. No quería que fuera nada grave.
Me enteré del diagnóstico estando en la playa. Linfoma de Hodgkin, subtipo esclerosis nodular, estadio 2A. Fue un shock, la verdad, me quedé sin palabras. No sabía exactamente qué significaban todas esas palabras que acompañaban a “linfoma”, y tampoco quería buscar información en internet antes de hablar con mi médico. Solo sabía que tenía cáncer.
- Inicie sesión o registrese para enviar comentarios
Hace 1 mes