Sustancias cancerígenas

Se entiende por sustancia cancerígena cualquier agente natural o artificial que es capaz de originar un cáncer en el organismo. En nuestro entorno próximo, y también en el lugar de trabajo, hay cientos de agentes naturales o artificiales que pueden ser cancerígenos.

El riesgo fundamental procede de la exposición intensa y durante años a una sustancia cancerígena, por ejemplo en el lugar de trabajo, mientras que es mucho menor el riesgo derivado de la exposición a la misma sustancia a niveles medioambientales.

Sustancias cancerígenas: tabaco

 

 

 

Sustancias cancerígenas medioambientales 

 

Algunas de las sustancias de más impacto medioambiental son los contaminantes del aire exterior e interior, como el amianto, el benceno, las emisiones de motores diésel y los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP); los contaminantes del agua y de los alimentos, como el arsénico; y los contaminantes orgánicos persistentes (COP), como las dioxinas. 

Hay suficiente evidencia científica de que algunas sustancias presentes en el medio ambiente producen varios tipos de cáncer: los más frecuentes relacionados con la exposición a estos cancerígenos son los de pulmón, vejiga, piel, las leucemias y los linfomas.

Sustancias cancerígenas medioambientales

Sustancias cancerígenas laborales 

 

Se estima que entre el 3 y un 6% de los casos de cáncer son atribuibles a la exposición de factores cancerígenos laborales, por tanto, podrían haberse evitado siguiendo la normativa de protección de la salud y seguridad laboral.

En Europa, entre el 2 y el 12% de las muertes por cáncer están relacionadas con la exposición de sustancias cancerígenas laborales: es decir, más de 100.000 muertes cada año . Así, el cáncer es la primera causa de mortalidad de origen laboral en la UE, representando el 53% de muertes debidas a la exposición de riesgos en el lugar de trabajo.  En España, cerca de 10.000 personas mueren cada año por culpa de tumores malignos de origen laboral

Sustancias cancerígenas en el trabajo


 

¿Cómo puedo saber qué sustancias son cancerígenas? 


La IARC (Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer) es un organismo de la Organización Mundial de la Salud que evalúa constantemente el potencial cancerígeno para las personas de las sustancias y de otros agentes. Estas evaluaciones, junto con las que realicen otras autoridades nacionales o internacionales, suelen ser el primer paso en la prevención del cáncer, pues se pueden establecer medidas basándose en ellas. 

La IARC, basándose en la evidencia científica, clasifica las sustancias en tres grandes grupos:

  • Grupo 1: "Carcinógeno para el ser humano". Hay pruebas suficientes que confirman que puede causar cáncer a los humanos. Ejemplos: el benceno, el radón o la radiación ionizante.
  • Grupo 2: "Probablemente carcinógeno para el ser humano". Hay pruebas suficientes de que puede causar cáncer a los humanos, pero actualmente no son concluyentes. Este grupo se subdivide en dos:
    • 2A: Alta probabilidad cancerígena. Ejemplos: los gases de escape de motores diésel, los esteroides o los PCB.
    • 2B: Baja probabilidad cancerígena. Ejemplos: los gases de escape de los motores de gasolina, la lana de vidrio o el estireno.
  • Grupo 3: "No puede ser clasificado respecto a su carcinogenicidad para el ser humano" Actualmente no hay ninguna prueba de que cause cáncer a los humanos. Ejemplos: la iluminación fluorescente, los campos magnéticos estáticos, el antraceno o el polietileno.

Cabe destacar que determinar que una sustancia es cancerígena conlleva mucha dificultad, debido a que en la aparición de un cáncer intervienen muchos factores y a su larga historia natural.

*Echa un vistazo al listado de sustancias de la IARC ordenado por orden alfabético, tipo de cáncer, etc.

Sustancia cancerígena - pesticidas

 

¿Son todas igual de peligrosas? 


Teniendo en cuenta la clasificación señalada de la IARC, no todas las sustancias cancerígenas son igual de dañinas. Incluso, dentro del Grupo 1 (las que se han confirmado que pueden causar cáncer), no todas las sustancias son igual de peligrosas ni podemos protegernos igual.

Por ejemplo, es posible evitar algunas de las exposiciones que causan cáncer, como el humo de tabaco y los rayos solares, pero otras son más difíciles de evitar, especialmente si se encuentran en el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que comemos o los materiales que usamos para realizar nuestros trabajos.

En este sentido, hay sustancias como el Radón, un gas radiactivo natural presente en la corteza terrestre, altamente dañinas. Según la OMS, la exposición al radón es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Y el riesgo de contraer cáncer de pulmón en un fumador expuesto a Radón es 25 veces superior que en no fumadores. 

En líneas generales no existe una “dosis no peligrosa” de sustancias cancerígenas, y se recomienda evitar al máximo posible el riesgo de determinadas sustancias cancerígenas laborales como el amianto. Sin embargo, esto no es posible en el caso de muchas sustancias presentes en el entorno, como algunos contaminantes atmosféricos. Por ejemplo, la Unión Europea prohíbe toda utilización del amianto como medio de eliminar la exposición.

Sustancia cancerígena - radón

¿Qué puedo hacer para protegerme?

 

Las medidas más eficaces contra la mayoría de sustancias cancerígenas del medio ambiente son la normativa y las acciones colectivas para reducirlos o eliminarlos, así como que los ciudadanos sepan a qué sustancias están expuestos, para poder tomar decisiones sobre su salud con conocimiento de causa. 

En el entorno laboral hay que tener en cuenta que la legislación, por sí sola, no protege; después hay que aplicar las medidas de protección, y luego los trabajadores tienen que cumplir las instrucciones de salud y seguridad. Por eso hay que comprobar permanentemente el cumplimiento de las directrices de protección para no usar o no producir sustancias cancerígenas en el lugar de trabajo, recurriendo, por ejemplo, a otras sustancias o a tecnologías alternativas.

En la actualidad hay un control de las sustancias cancerígenas presentes, por ejemplo, en el lugar de trabajo y de las acciones para protegerse. Todos los países de la UE tienen leyes de seguridad en el trabajo. En España, el Real Decreto 665/1997 (y sus modificaciones posteriores) regula la exposición de los trabajadores a los agentes cancerígenos en el trabajo. 
 

 

 

 

 

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