Tratamientos del cáncer de vesícula y vías biliares
Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de cáncer biliar y se han realizado las pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se debe determinar cuál es el tratamiento más adecuado para manejar la enfermedad. Las personas con cáncer de vesícula o vía biliar deben ser valoradas por un equipo multidisciplinar para poder recomendar el tratamiento más adecuado en cada caso, ya que su manejo implica a numerosos profesionales y las decisiones se toman en el contexto de comités de evaluación multidisciplinar, entre lo que se encuentran cirujanos especializados, oncólogos médicos, especialistas en digestivo, nutrición, equipos de enfermería especializados, y todos los servicios y especialistas en el manejo multidisciplinar de la enfermedad.
En la mayoría de los centros existen protocolos de manejo de la enfermedad adaptados a las guías nacionales e internacionales en función de la extensión de la enfermedad al diagnóstico. Estos protocolos, que se emplean de forma generalizada en todos los hospitales, recogen las indicaciones o limitaciones de tratamiento en función de una serie de factores:
- Fase en la que se encuentra la enfermedad, estadio TNM.
- La localización del cáncer: el tratamiento puede variar dependiendo de la localización anatómica de la neoplasia dentro de la vía biliar.
- El médico también tendrá en cuenta, si además del cáncer biliar, existen otras enfermedades importantes concomitantes como cardiopatía isquémica, hipertensión, arteriosclerosis, edad, etc. que puedan dificultar llevar a cabo alguno de los tratamientos habitualmente establecidos.
Por tanto, el tratamiento propuesto por el especialista no va a ser el mismo en todos los pacientes, sino que se tiene que adaptar a las condiciones particulares de cada persona. Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de vesícula y vías biliares son la cirugía y la quimioterapia.
Tratamiento quirúrgico
La opción de tratamiento curativo en el tumor de la vía biliar es la opción quirúrgica. Existe la posibilidad de que a pesar de realizar una cirugía que elimine todo el tumor, el mismo vuelva a aparecer al cabo del tiempo. Con el objetivo de disminuir el riesgo de que el tumor vuelva a aparecer se puede aplicar tratamiento complementario (adyuvante) a la cirugía.
En caso de considerar la opción de tratamiento complementario a la cirugía, se puede aplicar quimioterapia durante seis meses (generalmente con capecitabina).
En algunas ocasiones se puede considerar la radioterapia, pero la evidencia no se ha demostrado en estudios clínicos.
La realización de estudios en estos tumores es complicada por varios motivos: es una enfermedad poco frecuente, existen diferentes tumores dentro de los tumores de la vía biliar y todos ellos con un comportamiento distinto, y la confirmación histológica (la biopsia) que es necesaria para los estudios clínicos es difícil en esta enfermedad. No obstante, es importante el esfuerzo en este campo para poder mejorar en el tratamiento de estos tumores.
Complicaciones del tratamiento quirúrgico
Las complicaciones más frecuentes tras una cirugía radical de una neoplasia de la vía biliar son:
- Insuficiencia hepática leve o moderada (fallo de la función del hígado): ello puede ocurrir en pacientes en los que se precise una extirpación de parte del hígado para erradicar el tumor.
- Absceso intraabdominal: puede ocurrir si existe la presencia de una complicación infecciosa posterior a la cirugía.
- Fístula biliar.
Recomendaciones tras la cirugía de un tumor de la vía biliar o de la vesícula biliar
- Dieta pobre en grasas: con frecuencia los pacientes pueden presentar una insuficiencia de digestión de grasas debido a la cirugía realizada.
- Dietas de fácil digestión: se aconseja evitar alimentos derivados lácteos, así como aquellos de difícil digestión (legumbres, picantes, salsas…).
- Acudir a un servicio de urgencias en caso de fiebre tras la alta médica, aunque no se presente ningún síntoma de infección. Es necesario descartar una infección post-quirúrgica en esta situación.
El trasplante hepático en los tumores de la vía biliar
Actualmente el trasplante del hígado es posible en algunos tumores muy seleccionados de la vía biliar, por ejemplo, aquellos localizados en el hilio hepático (colangiocarcinoma hiliar). Para poder considerar el trasplante hepático en estos tumores deben cumplir las características de: no poder operarse, presentar un tamaño determinado, y que no existan metástasis. Estos pacientes son tratados con un periodo de tratamiento de quimioterapia con o sin radioterapia y luego se pude realizar el trasplante.
Tratamiento del cáncer de vías biliares avanzado (tumor no candidato a ser operado)
Un grupo europeo realizó el mayor estudio con pacientes afectos de un tumor biliar. En este estudio que incluía más de 400 pacientes se demostró que la combinación de gemcitabina con cisplatino ofrecía a los pacientes una supervivencia superior que la gemcitabina sola, estableciéndose así un nuevo tratamiento estándar en esta enfermedad.
Recientemente se ha publicado un estudio que ha demostrado que la combinación de la quimioterapia cisplatino y gemcitabina más inmunoterapia (durvalumab o pembrolizumab) es más eficaz que la quimioterapia sola, siendo esta combinación la opción de tratamiento de primera línea para estos pacientes cuando no está contraindicada la inmunoterapia.
Existe la posibilidad de utilizar otras combinaciones de quimioterapia como el 5-fluoracilo o bien la gemcitabina con el oxaliplatino.
Los pacientes en que la enfermedad se ha hecho resistente a la quimioterapia basada en cisplatino y gemcitabina, se puede plantear quimioterapia con 5-fluorouracilo y oxaliplatino (FOLFOX).
En los últimos años se han estudiado las características moleculares de este tumor. Distintos estudios han demostrado resultados muy favorables frente a distintas dianas terapéuticas. Para ello es importante hacer un estudio molecular de los tumores de la vía biliar, sobretodo cuando el tumor se origina en los conductos biliares intrahepáticos, donde el rendimiento es más alto. De las alteraciones que a día de hoy tienen tratamientos más activos son las fusiones de FGFR2, las mutaciones de IDH1, las mutaciones de BRAF V600E, la presencia de inestabilidad de microsatélites y la amplificación de HER2. En España hay programas de investigación que permiten el tratamiento dirigido a estas alteraciones.
Existen ya fármacos disponibles para pacientes que presentan una fusión en FGFR2: pemigatinib y futibatinib, que se pueden administrar en caso que haya una resistencia al tratamiento de cisplatino, gemcitabina e inmunoterapia y el tumor tenga la presencia de la fusión en FGFR2.
Ivosidenib ha demostrado eficacia en pacientes que presentan una mutación en el gen IDH1 y han presentado una resistencia al tratamiento de cisplatino, gemcitabina e inmunoterapia.
Es importante la participación en ensayos clínicos que permitan mejorar los tratamientos actuales en los tumores de la vía biliar.
Manejo de los efectos secundarios
Dado que los fármacos de la quimioterapia atacan a todas las células que se dividen rápidamente, no solo a las cancerosas, pueden dañar células sanas del cuerpo, como las de la médula ósea, el cabello y el tracto digestivo. Esto provoca una serie de efectos secundarios que varían en intensidad según la persona y el régimen utilizado.
Por su parte, la inmunoterapia puede dar lugar a toxicidad derivada de la respuesta inmune dirigida contra el propio paciente.
¿Cuáles son los efectos secundarios más comunes?
Efectos secundarios más comunes incluyen:
- Náuseas y vómitos.
- Fatiga y cansancio extremo.
- Pérdida de apetito y cambios en el gusto.
- Caída del cabello.
- Diarrea o estreñimiento.
- Úlceras en la boca.
- Mayor riesgo de infecciones (por la disminución de glóbulos blancos)
- Formación de moretones o sangrado con facilidad (por la disminución de plaquetas)
- Neuropatía periférica: Daño en los nervios que puede causar dolor, hormigueo o entumecimiento en manos y pies, asociado a fármacos como el oxaliplatino o el cisplatino.
- Alteraciones de la piel.
- Alteraciones analíticas, por ejemplo, tiroideas.
El manejo de estos efectos es una parte crucial del tratamiento. Existen medicamentos y estrategias para prevenirlos o aliviarlos, como el ejercicio moderado, una buena nutrición y el cuidado personal.
Ensayos clínicos en cáncer biliar
La investigación en cáncer de vía biliar es muy activa y busca constantemente mejorar la eficacia de los tratamientos. En el tratamiento del cáncer la investigación es continua y puede que su médico le ofrezca la posibilidad de participar en un ensayo clínico.
¿Qué es la investigación clínica en cáncer?
La investigación clínica es como el “laboratorio” donde los médicos y científicos prueban nuevas formas de tratar el cáncer, buscando siempre mejorar los resultados y la calidad de vida de los pacientes. Es el camino por el cual los avances que vemos en los hospitales y clínicas han sido probados y confirmados por expertos.
¿Qué es un estudio clínico?
Un estudio clínico (o ensayo clínico) es una especie de "prueba controlada" que los médicos realizan para responder una pregunta sobre tratamientos nuevos. Por ejemplo: ¿Funciona mejor este nuevo medicamento que el tratamiento tradicional? ¿Hay menos efectos secundarios? ¿Puede curar a más personas?
¿Cómo funciona un estudio clínico?
- Los estudios clínicos suelen comenzar con muchas pruebas en laboratorio, en células y animales.
- Si parecen ser seguros y eficaces, se ofrecen a voluntarios humanos que desean participar, normalmente personas con cáncer que podrían beneficiarse.
- Los participantes reciben información detallada sobre los posibles riesgos y beneficios, y eligen libremente si quieren participar.
- A veces, se compara el nuevo tratamiento con el actual estándar, para ver cuál es mejor.
¿Por qué son importantes los estudios clínicos?
- Los medicamentos y terapias que llegan a los pacientes están probados por expertos que verifican su funcionamiento y seguridad.
- Se descubren formas de tratar el cáncer menos agresivas, más cómodas y con mayor eficacia.
- Los nuevos tratamientos, como la inmunoterapia y las terapias dirigidas, son accesibles a los pacientes, hoy en día, porque miles de personas han participado y han permitido que los médicos aprendan lo que realmente funciona.
¿Quién puede participar?
No todas las personas pueden acceder a cualquier estudio clínico. El equipo médico evalúa la situación de cada paciente y busca el estudio más adecuado para su tipo de cáncer, edad y estado de salud.
¿Qué garantías tienen los participantes?
- Los estudios clínicos son supervisados por organismos especializados y comités éticos nacionales e internacionales.
- La información personal está protegida.
- Los estudios están diseñados para minimizar riesgos y detenerse si surge algún problema inesperado.
En resumen, la investigación y los estudios clínicos en oncología son el motor del progreso médico. Permiten avanzar hacia tratamientos más eficaces y seguros, y ayudan a transformar el diagnóstico de cáncer en una situación cada vez con más opciones de tratamiento.
Tratamiento de soporte en cáncer de vía biliar.
El diagnóstico de cáncer de vía biliar conlleva una carga significativa de síntomas físicos y emocionales que pueden afectar profundamente la calidad de vida del paciente. Por ello, el tratamiento de soporte y los cuidados paliativos son un componente esencial y activo del manejo integral de la enfermedad, implementado desde el momento del diagnóstico y a lo largo de toda la trayectoria del cáncer, independientemente de si el objetivo es curativo o de control. El enfoque principal del tratamiento de soporte es prevenir y aliviar el sufrimiento, así como mejorar la calidad de vida tanto para los pacientes como para sus familias.
Manejo de los síntomas físicos
Los síntomas del cáncer de vía biliar pueden ser debilitantes. Un manejo proactivo es clave para mantener al paciente lo más cómodo posible.
Control del Dolor
El dolor abdominal, que a menudo se irradia hacia la espalda, es uno de los síntomas más comunes y angustiantes. Se debe a que el tumor puede presionar o invadir nervios cercanos. El tratamiento es escalonado y puede incluir:
- Analgésicos. Se utilizan medicamentos como los opioides (morfina y similares) administrados en un horario regular para un control constante del dolor.
- Radioterapia. Puede ayudar a reducir el tamaño del tumor y, por consiguiente, aliviar el dolor.
Manejo de la Ictericia
La coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) se produce cuando un tumor bloquea el conducto biliar. Esto puede causar una intensa picazón en la piel, orina oscura y heces de color claro. Para aliviarla, se puede:
- Colocar un stent mediante un procedimiento endoscópico (CPRE), se inserta un pequeño tubo (stent) en el conducto biliar para mantenerlo abierto y permitir que la bilis fluya normalmente.
- Cirugía de derivación biliar. Si no es posible colocar un stent, se puede realizar una cirugía para crear una nueva ruta para el flujo de la bilis.
Problemas digestivos y soporte nutricional
La pérdida de peso, la falta de apetito, las náuseas y la mala digestión son desafíos nutricionales importantes en el cáncer biliar. Una nutrición adecuada es fundamental para tolerar mejor los tratamientos y mantener la fuerza. También es necesario modificar la dieta para hacer frente a determinados tratamientos dirigidos, que tienen entre sus efectos tóxicos la alteración de determinados elementos, como el magnesio.
- Asesoramiento nutricional: Es crucial trabajar con un nutricionista para desarrollar un plan de alimentación personalizado. Generalmente se recomiendan comidas pequeñas y frecuentes, ricas en proteínas y calorías, y evitar alimentos muy grasosos o que causen molestias.
- Suplementos nutricionales: Pueden ser necesarios para asegurar una ingesta calórica y proteica adecuada.
- Fármacos que aumentan el apetito.
Apoyo emocional, psicológico y social
El impacto emocional de un diagnóstico de cáncer de vía biliar es inmenso. La ansiedad, la depresión y el estrés son sentimientos comunes tanto para el paciente como para sus seres queridos.
- Asesoramiento y terapia. El apoyo psicológico a través de terapeutas, psicólogos o trabajadores sociales puede ayudar a los pacientes y a sus familias a sobrellevar las emociones y a desarrollar estrategias de afrontamiento.
- Grupos de apoyo. Conectar con otras personas que están pasando por una experiencia similar puede ser una fuente invaluable de consuelo y comprensión.
- Comunicación abierta. Fomentar un diálogo honesto con el equipo médico sobre los miedos, las preocupaciones y los objetivos del tratamiento es fundamental para asegurar que la atención esté alineada con los deseos del paciente.
Planificación anticipada de la atención
Discutir los deseos y preferencias para el futuro es una parte importante del tratamiento de soporte. Esto incluye conversaciones sobre los objetivos del tratamiento y la planificación de los cuidados al final de la vida, asegurando que se respete la voluntad del paciente en cada etapa.
En resumen, el tratamiento de soporte es una aproximación holística que se centra en la persona y no solo en la enfermedad, buscando garantizar la mejor calidad de vida posible en todo momento.
Este contenido ha sido revisado en agosto de 2026 por Carmen Beato. Hospital Universitario Virgen Macarena. Sevilla.