Pronóstico mieloma múltiple

Actualmente el mieloma múltiple no tiene cura, aunque en casos muy concretos se ha visto que la enfermedad se mantiene en remisión o controlada durante mucho tiempo.  En los últimos diez años se han producido muchos avances que han permitido conocer mejor la enfermedad y que haya mejores tratamientos disponibles. Gracias a ello, el objetivo del tratamiento en cronificar la enfermedad, es decir, tratar la enfermedad para lograr un tiempo de remisión o de control prolongado y disponer de tratamientos de rescate para que, en el momento de la recaída, se logre de nuevo controlar la enfermedad durante un tiempo, y así sucesivamente, encadenando tratamientos a lo largo del tiempo y asegurando una buena calidad de vida. 

Pronóstico del mieloma

El pronóstico, y, por tanto, la expectativa de vida del paciente con mieloma múltiple es extremadamente variable, y no es fácil predecir con exactitud la evolución del mieloma. Para ello, los médicos le dan importancia a las siguientes características del mieloma y, gracias a ellas, pueden informar al paciente de la posible evolución de su enfermedad.

  1. Características del mieloma: la analítica de sangre que se realiza al paciente en el momento del diagnóstico de la enfermedad proporciona información muy importante (a través de los valores de proteínas como la β2-microglobulina, la albúmina o la LDH). Además, los estudios genéticos que se hacen en las células plasmáticas del mieloma de la médula ósea son también importantes, ya que se pueden detectar alteraciones que están relacionadas con una peor evolución de la enfermedad y harán que el médico esté más atento ante una falta de respuesta al tratamiento o a detectar la aparición de una recaída de la enfermedad antes de lo previsto.
  2. Estado general del paciente y otros problemas de salud: la edad avanzada, la afectación renal y tener otras enfermedades graves como enfermedad cardiovascular o diabetes se asocian con peor pronóstico y peor respuesta a los tratamientos.
  3. Respuesta a los tratamientos pautados: la respuesta al tratamiento que está recibiendo el paciente es una información muy importante para poder predecir cómo va a ir la enfermedad. La respuesta al tratamiento se puede valorar de forma inicial por la mejoría o el empeoramiento de los síntomas, y se confirma en el análisis de sangre y orina que se realiza tras cada ciclo de tratamiento. En estos análisis se puede observar entre otros si hay mejoría o empeoramiento de la anemia, y sobre todo, si el componente monoclonal aumenta o si disminuye. El objetivo del tratamiento es eliminar a las células plasmáticas del mieloma y, cuando eso ocurre, el componente monoclonal que producen disminuye poco a poco. Cuando queda menos de la mitad de componente monoclonal respecto a la cantidad que había en el momento de iniciar el tratamiento, el hematólogo considera que la respuesta alcanzada es parcial; cuando el componente monoclonal no se detecta es importante confirmar con un aspirado de médula ósea que ya no quedan células plasmáticas del mieloma y que se ha alcanzado respuesta completa. 
    La mayoría de los pacientes responden bien a la primera línea de tratamiento y esto se asocia con un buen pronóstico a corto plazo. En cambio, otros pacientes pueden no responder al tratamiento o recaer tras un breve periodo de respuesta. Esta situación es más problemática y requiere cambiar de tratamiento. El pronóstico de estos pacientes que no responden al tratamiento es peor, aunque el pronóstico lo marcará la respuesta y la duración de la respuesta a las siguientes líneas de tratamiento que reciba. 
    De forma frecuente, pacientes que muestran respuesta completa y duradera tras el primer tratamiento suelen tener un período de remisión prolongado. En este sentido, la evaluación de la enfermedad mínima residual (detección de una pequeña cantidad de células plasmáticas malignas en la médula ósea mediante técnicas muy sensibles que el ojo humano no puede detectar, como la citometría de flujo o la biología molecular) es un importante factor pronóstico de la enfermedad durante o tras la administración de un tratamiento. 

En cualquier caso, el análisis y la estimación del pronóstico del paciente es complejo y debe ser realizado por los especialistas en el tratamiento de la enfermedad. 

Seguimiento del mieloma múltiple

Una vez realizado el diagnóstico, las visitas al hematólogo serán habituales e imprescindibles en todos los pacientes con mieloma.

En los pacientes que reciben tratamiento el objetivo es valorar cómo le sienta el tratamiento al paciente, asegurar un adecuado control del dolor y otros síntomas, y el control de la respuesta al tratamiento. En los pacientes que están en remisión, sin síntomas y sin tratamiento, el seguimiento es también muy importante, ya que mediante los controles periódicos se podrá detectar la posible reaparición o progresión de la enfermedad. 

Las pruebas básicas habitualmente realizadas durante el seguimiento del paciente incluyen los análisis periódicos de sangre y orina, así como la realización de un aspirado de médula ósea o de técnicas de imagen cuando sea necesario. 

Aunque el hematólogo suele ser el encargado de llevar a cabo las correspondientes revisiones, en muchas ocasiones puede ser necesaria la participación de otros profesionales debido al desarrollo de secuelas o complicaciones provocadas por la enfermedad y/o los tratamientos, como los traumatólogos, nefrólogos o especialistas del control del dolor.