¿Qué es el cáncer?

Con el nombre de cáncer se conocen cientos de enfermedades con un denominador común: La multiplicación sin control de algunas células del organismo que, además, tienen la capacidad de invadir los tejidos vecinos e incluso provocar diseminación a distancia, es decir, metástasis. Es precisamente esta capacidad de invasión y diseminación lo que distingue un tumor maligno (cáncer) de otro benigno (por ejemplo: la hiperplasia benigna de próstata), que no invaden, sino que rechazan o empujan el tejido circundante sin invadirlo.

En condiciones normales, parte de las células de nuestro organismo se dividen para remplazar las células que mueren o envejecen. En este proceso se pueden producir “errores”, lo que conlleva a esa multiplicación incontrolada. Es decir, dejan de duplicarse en el lugar y en el momento apropiados.

Hay tumores sólidos, los conocidos generalmente como cánceres y otros, también malignos, pero que no forman tumores como tal: Los tumores hematológicos (leucemias, linfomas, etc.).

Hay situaciones en las que las células tienen cambios importantes, pero todavía no han dado lugar a un cáncer. Entonces hablamos de displasias en distinto grado. So “precánceres” que si se dejan evolucionar pueden provocar un cáncer. Como ejemplo valga la displasia del cuello uterino.
Cuando hablamos de carcinoma “in situ” queremos expresar que las células ya son cancerosas, pero aún no ha producido invasión de los tejidos circundantes y por lo tanto no ha producido tampoco metástasis a distancia.