En relación con los riesgos para la salud, el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) distingue:
- Factores medioambientales y ocupacionales. Factores externos al individuo relacionados con el entorno físico, químico o laboral que pueden afectar a la salud: la contaminación del aire, las radiaciones a las que nos exponemos, la salubridad del agua, contaminantes químicos persistentes o materiales tóxicos presentes del entorno laboral, como el amianto o la sílice cristalina respirable.
- Factores conductuales. Factores relacionados con comportamientos o hábitos individuales que modifican el riesgo de enfermedad, como pueden ser el consumo de tabaco, alcohol, la dieta, la actividad física etc. Aunque tradicionalmente se han considerado elecciones individuales, actualmente se reconoce que están fuertemente condicionados por factores sociales, económicos y comerciales que moldean las opciones disponibles y los patrones de comportamiento de la población.
- Factores metabólicos. Factores biológicos y fisiológicos del organismo que pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades, incluido el cáncer. Entre los más relevantes se encuentran el exceso de peso y la obesidad, la hiperglucemia (niveles elevados de glucosa en sangre), la hipertensión arterial y las alteraciones de los lípidos sanguíneos (2,3).
Dentro de esta clasificación, los determinantes ambientales del cáncer abarcan tanto los factores medioambientales y ocupacionales, relacionados con exposiciones físicas, químicas o biológicas presentes en el entorno, como los factores conductuales, incluidos hábitos como el consumo de tabaco o alcohol, que a su vez están condicionados por factores sociales, económicos y comerciales.
Determinantes medioambientales y ocupacionales
Contaminación del aire
La contaminación del aire o contaminación atmosférica es la presencia de sustancias o partículas en concentraciones capaces de producir efectos adversos sobre la salud. Estos contaminantes pueden provenir del tráfico rodado, la actividad industrial, los sistemas de combustión domésticos y los incendios forestales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 99% de la población mundial respira aire que supera los niveles recomendados de contaminantes en el aire. El impacto de esta contaminación dependerá de la concentración de los contaminantes, del tiempo de exposición, el lugar de residencia, las condiciones meteorológicas entre otros factores. Las personas que viven cerca de vías con tráfico intenso o en zonas urbanas con elevada actividad industrial suelen estar más expuestas.
Entre los principales tipos de contaminantes del aire, destacan las partículas en suspensión o materia particulada (PM), el monóxido de carbono (CO), el ozono troposférico (O₃), el dióxido de nitrógeno (NO₂) y el dióxido de azufre (SO₂).
Efectos sobre la salud de la materia particulada
En concreto, la materia particulada es uno de los contaminantes más relevantes, ya que han sido clasificada como carcinógeno del Grupo 1 (carcinógenos para los seres humanos). La inhalación de aire con materia particulada aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
Estas partículas se clasifican según su tamaño. Las PM₁₀ tienen un diámetro inferior a 10 µm, mientras que las PM₂.₅ son inferiores a 2,5 µm. Debido a su reducido tamaño, las PM₂.₅ son capaces penetrar profundamente en el aparato respiratorio y permanecer en el organismo, siendo capaces de llegar al torrente sanguíneo. Entre otro efecto, la exposición a PM₂.₅ provoca una respuesta inflamatoria, estrés oxidativo y daño en el ADN de las células, favoreciendo el desarrollo de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y diferentes tipos de cáncer (4).
La contaminación atmosférica constituye uno de los principales riesgos ambientales para la salud. Además de incrementar el riesgo de cáncer de pulmón, se relaciona con enfermedades cardiovasculares, ictus, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infecciones y otras enfermedades respiratorias. La exposición prolongada afecta especialmente a niños, personas mayores y personas con enfermedades previas (5).
Cómo reducir el impacto de la contaminación atmosférica
Aunque la contaminación atmosférica es un problema colectivo que requiere medidas a nivel institucional. El Código Europeo Contra el Cáncer ofrece una serie de recomendaciones que pueden contribuir a reducir la exposición individual:
- Consultar los índices de calidad del aire,
- Evitar la actividad física intensa durante episodios de alta contaminación,
- Favorecer medios de transporte sostenibles y promover espacios urbanos con menor tráfico y más zonas verdes.
Asimismo, la Nueva Directiva Europea de Calidad del Aire (Directiva (UE) 2024/2881), que actualiza y endurece los límites legales de contaminantes como las PM₂.₅, PM₁₀, NO₂, ozono, benceno y metales pesados.
Radiación
La exposición a radiaciones es otro de los determinantes medioambientales del cáncer. Entre estas radiaciones, destacan la radiación UV (no ionizante) y la energía que emite el radón y, sobre todo, sus productos de desintegración radiactiva (ionizante).
Radiación UV
La radiación UV es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel. Esta radiación, procede comúnmente del sol. Sin embargo, en el último siglo se emplean otras fuentes artificiales, como las camas solares o las soldadoras para conseguir sus efectos bronceadores. En el apartado dedicado a la exposición solar, encontrarás más información al respecto de este factor de riesgo.
Radón
El radón es un gas natural invisible, inodoro y radiactivo que se produce de forma continua cuando el uranio presente en las rocas y el suelo (como el granito, los esquistos o la pizarra) se desintegra. Su forma más común es el radón-222, que representa el 80% de nuestra exposición a este gas.
De hecho, el radón es la fuente más importante de radiación natural que recibimos en el día a día, representando más del 50% de la radiación total a la que estamos expuestos a lo largo de la vida (6).
¿Dónde lo podemos encontrar?
- En la calle. Al aire libre, el radón se dispersa rápidamente y sus concentraciones son muy bajas e inofensivas.
- En casa. En espacios cerrados y poco ventilados como sótanos, garajes y plantas bajas el gas se cuela desde el interior de la tierra a través de pequeñas grietas en los cimientos o juntas del suelo y se acumula.
- En el trabajo. En lugares de trabajo como minas, túneles, balnearios, plantas de tratamiento de agua u otros lugares subterráneos también pueden presentar niveles elevados
¿Qué efectos tiene el gas radón en tu salud?
El radón es un carcinógeno clasificado por la IARC como grupo 1, es decir, carcinógeno para los humanos. El radón constituye la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco y es el principal factor de riesgo en las personas que nunca han fumado. Por cada aumento de 100 Bq/m³ en la concentración de radón dentro de la casa, el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón sube entre un 10% y un 20%. Además, si una persona fuma y vive en un hogar alto en radón, el riesgo de cáncer se multiplica (7) .
Al inspirar el gas, las partículas radiactivas que libera se depositan en los bronquios. Esta radiación altera el ADN de las células provocando mutaciones en genes clave que facilita el crecimiento de tumores (8).
Límites de seguridad
En países como España y Francia se fija un nivel de referencia de 300 Bq/m³. Si la medición de una vivienda supera ese nivel, es aconsejable tomar medidas de reforma o ventilación.
En España, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) señala que la exposición al radón está muy ligada a las características geológicas del terreno. El organismo ha desarrollado el siguiente mapa predictivo de exposición al radón con el objetivo de reducir la dosis al máximo. Como se observa, las zonas de carácter granítico se encuentran principalmente en Galicia, Extremadura, Castilla y León y Madrid.
En conclusión, las vías de entrada del radón en la vivienda son múltiples, aunque, sobre todo, por el subsuelo de la vivienda, y tiende a acumularse en el interior de las edificaciones.
¿Cómo reducir el radón en las viviendas?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen diferentes métodos duraderos y eficientes para prevenir el radón en las viviendas de nueva construcción y reducirlo en las ya construidas. Estos métodos deben tenerse en cuenta sobre todo en las zonas propensas al radón, por su geología.
En España, el Real Decreto 1029/2022, fija el límite de referencia de radón en 300 Bq/m³ tanto para viviendas como para lugares de trabajo. Esta regulación se complementa con el Plan Nacional contra el Radón, aprobado por el Gobierno en febrero de 2024 para articular la estrategia pública de prevención frente a este gas, y con el Real Decreto 1217/2024, que refuerza la supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) e impulsa la protección técnica en el ámbito laboral y residencial.
El primer paso para la prevención de cáncer de pulmón por exposición a radon es la medición a través de detectores de emisión alfa durante 3 meses para conocer la concentración media real de la vivienda. Seguidamente, se deberá actuar según los niveles obtenidos:
- Por debajo de 300 Bq/m³, no se requiere ninguna intervención específica.
- Si supera los 300 Bq/m³, se deben aplicar las medidas de aislamiento y ventilación.
- Si la concentración es muy elevada (superior a 1000 Bq/m³), es necesario realizar un diagnóstico profesional del edificio.
En la rutina diaria, la acción preventiva más directa consiste en ventilar cada habitación abriendo las ventanas al menos diez minutos al día, procurando mantener siempre libres las rejillas y conductos de aire.
En los casos donde la ventilación natural resulta insuficiente para reducir los niveles del gas, la mejor alternativa es instalar un sistema de ventilación mecánica de doble flujo que asegure una renovación constante del aire interior.
Por último, la intervención estructural resulta determinante para frenar el paso del radón desde el terreno. Para ello, es preciso asegurar la estanqueidad del suelo de la vivienda y sellar minuciosamente cualquier grieta, fisura o junta en cimientos y paredes, manteniendo además bien cerradas las puertas de acceso a sótanos o estancias subterráneas donde el gas tiende a acumularse debido a su alta densidad
Como complemento técnico en el subsuelo, la incorporación de un forjado sanitario junto con sistemas de despresurización o ventilación forzada en la base permite extraer el radón del suelo antes de que penetre en el edificio.
Humo ambiental del tabaco
El humo ambiental del tabaco o humo de segunda mano es la mezcla del humo procedente de la combustión del cigarrillo y del humo exhalado por las personas fumadoras. Su inhalación produce la exposición a numerosos compuestos carcinógenos, especialmente si la exposición se da espacios cerrados y poco ventilados. La exposición prolongada a humo ambiental del tabaco aumenta el riesgo de cáncer de pulmón tanto en fumadores como en no fumadores (9) .
El humo de segunda mano contiene sustancias químicas nocivas que se depositan en las superficies con el paso del tiempo. Los residuos de humo del tabaco que se acumulan en superficies, tejidos y partículas de polvo conforman el humo de tercera mano. Este ha mostrado efectos genotóxicos en modelos experimentales, aunque su impacto sobre el riesgo de cáncer en humanos continúa siendo objeto de investigación(10).
Para mayor información ver apartado de nuestra web dedicado al humo ambiental del tabaco.
Químicos persistentes
Entre los contaminantes químicos persistentes se encuentran las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS). Estos compuestos sintéticos, utilizados desde mediados del siglo XX por su capacidad para repeler el agua, la grasa y el calor, poseen una elevada estabilidad química y resistencia a la degradación. Esta persistencia permite que permanezcan durante años o décadas en el medio ambiente y en los organismos, conociéndose comúnmente como forever chemicals o "químicos eternos/persistentes" (11).
Las PFAS se han empleado ampliamente en utensilios de cocina antiadherentes, envases alimentarios, textiles impermeables, alfombras, cosméticos, materiales de construcción, dispositivos electrónicos y espumas de extinción de incendios.
Debido a este uso masivo, las PFAS están presentes en todo el planeta y se detectan en el agua, el suelo, alimentos e incluso en muestras sanguíneas de gran parte de la población mundial. La exposición humana se produce principalmente a través de la dieta y el agua potable, alcanzando los niveles más altos en colectivos profesionalmente expuestos (11).
Entre las PFAS, destaca el ácido perfluorooctanoico (PFOA). En 2023, la IARC clasificó al PFOA como carcinógeno para los seres humanos (Grupo 1). diferentes estudios han observado que el PFOA puede favorecer procesos biológicos relacionados con el desarrollo del cáncer. El PFOA se empleó durante décadas en la fabricación de recubrimientos resistentes al agua, la grasa y las manchas presentes en productos textiles, alfombras, envases alimentarios, materiales de construcción y componentes electrónicos (11).
Otra sustancia ampliamente utilizada es el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), clasificado por la IARC como posiblemente carcinógeno para los seres humanos (Grupo 2B). Aunque la evidencia en humanos es aún insuficiente para establecer una relación causal, existe evidencia limitada a animales de experimentación que justifican sus posibles efectos sobre la salud. El PFOS se ha utilizado en espumas contra incendios, especialmente en aquellas destinadas a extinguir combustibles líquidos, así como en la fabricación de dispositivos electrónicos y semiconductores, procesos de fotolitografía y galvanoplastia, y en la producción de aislantes, tintes y tintas industriales.
Aunque en los últimos años se han introducido restricciones regulatorias para limitar su uso, las PFAS continúan representando un importante desafío ambiental y sanitario debido a su persistencia y capacidad de bioacumulación.
¿Cómo reduzco la exposición a las PFAS?
- Priorizar, cuando sea posible, productos libres de PFAS.
- Seguir las recomendaciones de las autoridades locales sobre la calidad del agua de consumo.
- Reducir los usos no esenciales de sustancias PFAS en productos de consumo.
- Favorecer políticas de control de emisiones industriales y de descontaminación ambiental.
- Mejorar la vigilancia y el control de PFAS en alimentos y agua potable.
Carcinógenos de origen laboral
En Europa se producen cada año alrededor de 80.250 muertes por cáncer atribuibles a exposiciones laborales, lo que representa el 45,6% de todas las muertes relacionadas con el trabajo. El cáncer es la principal causa de muerte relacionada con el trabajo en Europa. Aunque muchas exposiciones laborales han disminuido en las últimas décadas, millones de personas siguen estando expuestas a agentes cancerígenos como el amianto, la sílice cristalina respirable, las emisiones de motores diésel, el benceno, los compuestos de cromo hexavalente, el níquel, el polvo de madera o la radiación UV solar. Estas exposiciones ocupacionales se asocian principalmente a cáncer de pulmón, aunque también pueden favorecer otro tipo de tumores, como los de vejiga, cavidad nasal o piel (12,13).
Según la Encuesta de Exposición de los Trabajadores desarrollada por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), el 47,3 % de los trabajadores europeos estuvo expuesto a al menos un factor de riesgo de cáncer durante su última semana laboral. Asimismo el 11,1% presentó niveles elevados de exposición a estos factores de riesgo. Entre los carcinógenos más frecuentes se encontraban la radiación ultravioleta solar, las emisiones de motores diésel, el benceno, la sílice cristalina respirable y el polvo de madera.
Gran parte de estos cánceres pueden prevenirse mediante la eliminación o sustitución de los compuestos peligrosos, la reducción de las exposiciones y la aplicación de medidas eficaces de protección en los lugares de trabajo.
Determinantes conductuales y comerciales
Las decisiones relacionadas con la salud no dependen exclusivamente de elecciones individuales. Factores como la publicidad, el marketing, el precio de los productos, su disponibilidad y la accesibilidad pueden influir en comportamientos relacionados con el riesgo de cáncer. Estos factores configuran los denominados determinantes comerciales de la salud y contribuyen a moldear los patrones de consumo de tabaco, alcohol y alimentos poco saludables, entre otros (14).
Comercialización y consumo de tabaco
El tabaquismo continúa siendo la principal causa prevenible de cáncer. Aunque fumar es una elección individual, la evidencia muestra que la publicidad, la promoción de formatos atractivos, el precio y la disponibilidad de los productos influyen en el inicio y mantenimiento del consumo (15). Las políticas de control del tabaco basadas en la reducción de la exposición al marketing, el aumento de impuestos y la limitación de los espacios de consumo han demostrado reducir el tabaquismo y, con ello, la incidencia de cáncer (16).
Para ver más información al respecto, consulta el apartado: Tabaco
Comercialización y consumo de alcohol
El consumo de alcohol no depende exclusivamente de decisiones individuales. Factores como la publicidad y promoción de bebidas alcohólicas, el patrocinio de eventos deportivos y culturales, la disponibilidad de los productos, la densidad de puntos de venta y las políticas de precios influyen en los patrones de consumo de la población. La evidencia muestra que una mayor exposición al marketing del alcohol se asocia con un inicio más temprano del consumo y con mayores niveles de ingesta, especialmente entre adolescentes y jóvenes (Alcohol Marketing in theWHO European Region: Report on the Evidence and Recommended Actions, 2020).
Por este motivo, organismos de salud pública consideran que medidas como la regulación de la publicidad, las restricciones de disponibilidad y las políticas fiscales forman parte de las estrategias más eficaces para reducir el daño asociado al alcohol y los cánceres atribuibles a su consumo.
Para ver más información al respecto, consulta el apartado: Consumo de alcohol.
Entornos alimentarios
Los entornos alimentarios incluyen todos aquellos factores que condicionan las decisiones relacionadas con la alimentación, como la disponibilidad de alimentos, su precio, accesibilidad, promoción comercial, etiquetado y densidad de establecimientos de venta. Estos elementos influyen en los patrones dietéticos de la población y pueden favorecer o dificultar la adopción de hábitos saludables.
Alimentos ultraprocesados
Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas a partir de ingredientes refinados y aditivos, con escasa presencia de alimentos frescos o mínimamente procesados. Habitualmente contienen cantidades elevadas de azúcares añadidos, grasas poco saludables, sal y compuestos diseñados para mejorar su sabor, textura y conservación.
Cada vez hay más estudios que relacionan el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados con un mayor riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Aunque parte de este efecto puede explicarse porque suelen contener más azúcares, sal y grasas de baja calidad, los investigadores consideran que intervienen otros factores. Entre ellos se incluyen los cambios que producen en el procesamiento industrial de los alimentos y la presencia de algunos aditivos o compuestos perjudiciales generados durante su elaboración (18).
La alimentación también está fuertemente condicionada por factores socioeconómicos. En muchos casos, los alimentos frescos y saludables, como frutas, verduras, pescado o frutos secos, tienen un coste más elevado que productos ultraprocesados ricos en azúcares, grasas y sal. Esto dificulta que algunas personas puedan mantener una alimentación equilibrada de forma habitual y contribuye a que existan desigualdades sociales en factores de riesgo relacionados con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas (19).
Bibliografía
- Wild CP. Complementing the genome with an “exposome”: The outstanding challenge of environmental exposure measurement in molecular epidemiology. Cancer Epidemiology Biomarkers and Prevention. 2005. p. 1847–50. doi:10.1158/1055-9965.EPI-05-0456 PubMed PMID: 16103423.
- Wild CP., Weiderpass Elisabete, Stewart BW. World cancer report : cancer research for cancer prevention. International Agency for Research on Cancer; 2020. 611 p.
- Brauer M, Roth GA, Aravkin AY, Zheng P, Abate KH, Abate YH, et al. Global burden and strength of evidence for 88 risk factors in 204 countries and 811 subnational locations, 1990–2021: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2021. The Lancet. 2024 May;403(10440):2162–203. doi:10.1016/S0140-6736(24)00933-4
- Wang M, Kim RY, Kohonen-Corish MRJ, Chen H, Donovan C, Oliver BG. Particulate matter air pollution as a cause of lung cancer: epidemiological and experimental evidence. British Journal of Cancer. Springer Nature; 2025. p. 986–96. doi:10.1038/s41416-025-02999-2 PubMed PMID: 40185876.
- Abbafati C, Abbas KM, Abbasi-Kangevari M, Abd-Allah F, Abdelalim A, Abdollahi M, et al. Global burden of 87 risk factors in 204 countries and territories, 1990–2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. The Lancet. 2020 Oct 17;396(10258):1223–49. doi:10.1016/S0140-6736(20)30752-2 PubMed PMID: 33069327.
- Appleton JD. Radon: sources, health risks and hazard mapping. Ambio. 2007 Feb;36.
- Degu Belete G, Alemu Anteneh Y. General Overview of Radon Studies in Health Hazard Perspectives. Journal of Oncology. Hindawi Limited; 2021. doi:10.1155/2021/6659795
- Subsomwong P, Kranrod C, Sakai Y, Asano K, Nakane A, Tokonami S. Impact of intermittent high-dose radon exposures on lung epithelial cells: proteomic analysis and biomarker identification. J Radiat Res. 2025 Mar 1;66(2):107–14. doi:10.1093/jrr/rraf010 PubMed PMID: 40088196.
- Possenti I, Romelli M, Carreras G, Biffi A, Bagnardi V, Specchia C, et al. Association between second-hand smoke exposure and lung cancer risk in never-smokers: a systematic review and meta-analysis. European Respiratory Review. European Respiratory Society; 2024. doi:10.1183/16000617.0077-2024 PubMed PMID: 39537242.
- Wang Y, Gu J. The Physical Processes and Chemical Transformations of Third-Hand Smoke in Indoor Environments and Its Health Effects: A Review. Atmosphere. Multidisciplinary Digital Publishing Institute (MDPI); 2025. doi:10.3390/atmos16040370
- Zahm S, Bonde JP, Chiu WA, Hoppin J, Kanno J, Abdallah M, et al. Carcinogenicity of perfluorooctanoic acid and perfluorooctanesulfonic acid. Lancet Oncol. 2024 Jan 1;25(1):16–7. doi:10.1016/S1470-2045(23)00622-8 PubMed PMID: 38043561.
- Olsson A, Kromhout H. Occupational cancer burden: the contribution of exposure to process-generated substances at the workplace. Molecular Oncology. John Wiley and Sons Ltd; 2021. p. 753–63. doi:10.1002/1878-0261.12925 PubMed PMID: 33544948.
- Jochems SHJ, Vilahur N, van Tongeren M, Albin M, Baldi I, Consonni D, et al. European Code Against Cancer, 5th edition – occupational exposures and cancer. Mol Oncol. 2026 Jan 1;20(1):68–80. doi:10.1002/1878-0261.70174 PubMed PMID: 41542801.
- Hortaplein V, Busse R, Figueras J, Lessof S, Mcdaid D, Mckee M, et al. Commercial Determinants of Cancer Control Policy. Eurohealth (Lond) [Internet]. 2022;28. Available from: http://www.healthobservatory.euhttps://www.lse.ac.uk/lse-health
- World Health Organization. Hooking the Next Generation: how the tobacco industry captures young customers. World Health Organization; 2024.
- Ylitörmänen T, Tarasenko YN, Ruokolainen O, Hiilamo H, Pekka P, Ollila H. Implementation of the Article 13 WHO FCTC measures and changes in cigarette smoking among youth in 42 countries. BMJ Glob Health. 2023 Dec 7;8(12). doi:10.1136/bmjgh-2023-013255
- World Health Organization Regional Office for Europe. Alcohol marketing in the WHO European Region Update report on the Evidence and recommended Policy actions [Internet]. 2020. Available from: www.euro.who.int
- Fiolet T, Srour B, Sellem L, Kesse-Guyot E, Allès B, Méjean C, et al. Consumption of ultra-processed foods and cancer risk: Results from NutriNet-Santé prospective cohort. BMJ (Online). 2018;360. doi:10.1136/bmj.k322 PubMed PMID: 29444771.
- Bouzas C, Pastor R, García S, Monserrat-Mesquida M, Martínez-González MÁ, Salas-Salvadó J, et al. Association of monetary diet cost of foods and diet quality in Spanish older adults. Front Public Health. 2023;11. doi:10.3389/fpubh.2023.1166787 PubMed PMID: 37559740.