Cáncer de cuello uterino o cérvix: ¿Qué es?

El cáncer de cuello uterino también se conoce como cáncer cervical o cáncer de cérvix. Como sucede con la mayoría de los cánceres, se les da el nombre por la parte del cuerpo en donde se desarrollan. Los cánceres de cérvix o cuello del útero se clasifican de acuerdo con el tipo de células donde se desarrollan. Así, la mayoría de los cánceres del cuello del útero son carcinomas de células escamosas o epidermoides. Las células escamosas son delgadas, planas, y forman la superficie del cuello uterino.

El cáncer de cérvix, como el resto de tumores, se origina por alteraciones en el control de las señales que regulan la capacidad de división y muerte de las células. La aparición de cambios o mutaciones en genes implicados en esta regulación, o bien la presencia de otras alteraciones en la reparación del ADN durante el proceso normal de división y multiplicación, pueden hacer que las células normales crezcan de manera anormal y descontrolada dando lugar a tumores. El VPH es el responsable de estos cambios en la mayoría de casos.

El cáncer de cuello uterino consiste en la aparición y crecimiento de estas células tumorales en el cuello o parte baja del útero, que conecta con la vagina.

Anatomía del útero

El útero forma parte del sistema reproductivo femenino y está localizado en la pelvis menor de la mujer. Se sitúa por delante del recto y habitualmente adopta la posición de anteversión, situándose por encima de la vejiga y apoyándose en ella. 

La forma y el tamaño del útero en una mujer joven que nunca ha tenido un embarazo es similar a una pera invertida. El útero mide aproximadamente 7 cm de largo y 5 cm de ancho y 2 cm de espesor. En el útero podemos distinguir varias zonas: 

  1. Cuerpo. A esta región están unidas por los lados las trompas uterinas  y supone  los dos tercios superiores del útero. Está constituido por dos capas: la más interna se denomina endometrio que se renueva en cada ciclo menstrual de no haber fecundación. Por fuera de ella se sitúa la capa muscular o miometrio, que realiza las contracciones del útero durante el parto. Dentro del cuerpo uterino se diferencian 2 partes: 
    1. Fondo. Zona redondeada situada por encima de los orificios de las trompas uterinas o trompas de Falopio.
    2. Istmo. Porción ligeramente más estrecha de aproximadamente 1 cm de longitud situada entre el cuerpo y el cérvix.
  2. Cérvix. El cérvix o cuello del útero es una región cilíndrica y estrecha de 2,5 cm de longitud que se proyecta en la porción más alta de la vagina. El cuerpo del útero y la vagina se comunican a través del canal cervical.

La mucosa que lo recubre está en contigüidad con la vagina y se denomina ectocérvix y está formado por células escamosas, mientras que la que recubre el conducto o canal cervical, que lleva hasta la cavidad del cuerpo uterino se denomina endocérvix y está constituido por células glandulares. La mayoría de los tumores aparecen en la zona de unión del ectocérvix y el endocérvix. 

La función del útero es la de recibir, mantener y nutrir un óvulo fecundado. Durante el embarazo, el cérvix se cierra mediante un tapón mucoso que permite aislar el saco amniótico del exterior para protegerlo de posibles infecciones.

Anatomía del útero

Anatomía patológica del cáncer de cérvix

La clasificación histológica que se utiliza en la actualidad es el producto del consenso de un grupo de trabajo seleccionado por la OMS en 2014. Los tipos más frecuentes de cáncer de cérvix son el carcinoma escamoso infiltrante y el adenocarcinoma infiltrante y cada una de estas categorías engloba varios subtipos. Para la clasificación del carcinoma cervical además del tipo histológico es importante que el patólogo aporte el grado histológico.

Se recomienda el término carcinoma escamoso superficialmente invasivo para designar a los carcinomas escamosos mínimamente invasivos que hayan sido completamente extirpados y que son candidatos a un tratamiento quirúrgico conservador. La profundidad de la invasión es menor o igual a 3 mm y la extensión horizontal es menor o igual a 7 mm.

Se pueden clasificar en:

  • Carcinoma epidermoide microfiltrante. El carcinoma microinfiltrante se define como un tumor clínicamente inaparente que infiltra menos de 3 mm y se extiende en superficie menos de 7 mm y que no se acompaña de invasión vascular. Estas lesiones no deberían metastatizar nunca por lo que no precisan de ningún tratamiento adicional tras la extirpación quirúrgica.
  • Carcinoma escamoso infiltrante. Entre un 80-90% de carcinomas del cérvix son escamosos. La mayoría se originan a partir de lesiones precursoras a la neoplasia intraepitelial cervical de alto grado (CIN 2 y CIN 3). Está fuertemente asociado a la infección por el VPH (en el 99,7% de estas neoplasias se detecta ADN de VPH de alto riesgo, el más frecuente es el VPH16). De acuerdo con la clasificación de la OMS, los carcinomas epidermoides infiltrantes del cérvix uterino se pueden dividir en tres grandes categorías:
    • Queratinizante de célula grande. 
    • No queratinizante de célula grande
    • No queratinizante de célula pequeña.
  • Adenocarcinoma infiltrante. La incidencia de este tipo de tumor ha ido aumentado en los últimos 20 años, en la actualidad supone el 15-25% de todos los carcinomas infiltrantes en esta localización. Este incremento es debido a la infección por el VPH y el uso de anticonceptivos orales. A diferencia del carcinoma epidermoide en el que el tipo más frecuente es el VPH 16, en el adenocarcinoma el tipo más frecuente es el VPH 18. Entre los adenocarcinomas podemos distinguir:
    • Adenocarcinoma infiltrante mucinoso (de tipo endocervical). Representa el 70% de los adenocarcinomas del endocérvix. La mayoría de los tumores son bien o moderadamente diferenciados.
    • Adenocarcinoma endometrioide. Supone alrededor del 30% de los adenocarcinomas del cérvix uterino y muestra las características histológicas del adenocarcinoma endometrioide del endometrio. Evidentemente, el principal diagnóstico diferencial se plantea con un tumor primario endometrial que se extiende al cérvix.
    • Adenocarcinoma de células claras. Se asocia a la exposición intrauterina al dietilestilbestrol (DES) y presentación en mujeres jóvenes. En estos tumores no se ha demostrado presencia de VPH.
    • Adenocarcinoma de tipo enteroide (intestinal)
    • Adenocarcinoma con células en anillo de sello. Se trata de una variedad poco frecuente en su forma pura y es más habitual encontrar células en anillo de sello como hallazgo focal en un adenocarcinoma mucinoso pobremente diferenciado o en un carcinoma adenoescamoso.

Otros tipos de tumores de cérvix menos frecuentes

Adicionalmente, existen otros tipos de tumores de cérvix menos frecuentes que se detallan a continuación:     

  • Carcinoma adenoescamoso. Tiene un comportamiento similar al carcinoma epidermoide de cérvix. Es una variedad de carcinoma compuesto por una mezcla de elementos epiteliales de tipo escamoso y glandular.
  • Carcinoma con células en vidrio esmerilado (glassy cell carcinoma). Es una variante agresiva del carcinoma adenoescamoso y que representa alrededor del 1-2% de los carcinomas del cérvix uterino.  Se presenta en mujeres jóvenes, tiene crecimiento rápido y se asocia frecuentemente a metástasis a distancia; además, responde mal a la radioterapia, aunque los resultados con la quimioterapia son prometedores.
  • Carcinoma adenoide quístico. Es típico de mujeres  mayores de 60 años y es más frecuente  en la raza negra. Se trata de un tumor agresivo, con tendencia a la recidiva local y a las metástasis a distancia.
  • Carcinoma adenoide basal. Es un tipo de tumor de cérvix poco frecuente y suele aparecer en mujeres mayores de 50 años, de bajo grado de malignidad que raramente metastatiza.

Datos del cáncer de cérvix. Epidemiología

Incidencia del cáncer de cuello uterino

En España se diagnosticaron 2.418 casos nuevos de cáncer de cérvix según las estimaciones del SIEC, lo que representa aproximadamente el puesto 15 en el ranking de los tumores. 

Mortalidad del cáncer de cérvix

Hubo 746 muertes en 2023, con ranking de 18 en mortalidad en base a las estimaciones del SIEC, observándose tasas de mortalidad similares a las de otros países desarrollados y muy por debajo de las registradas en países en vías de desarrollo.