Alimentación sana en niños y niñas

Según la OMS, el sobrepeso y la obesidad han alcanzado dimensiones de epidemia a nivel mundial, siendo muy alarmante en niños y adolescentes. 

En España, según el estudio ALADINO 2023 (Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España), el 36,1% de los niños y niñas de 6 a 9 años presenta exceso de peso. De ellos, un 20,2% tiene sobrepeso y un 15,9% obesidad. Aunque se ha observado una mejora respecto a ediciones anteriores, las cifras continúan siendo elevadas y constituyen un importante problema de salud pública

En las últimas dos décadas el crecimiento de la obesidad infantil ha sido acelerado, aunque los datos han mejorado, todavía los datos son impactantes. 

Alimentación sana contra el cáncer

 

¿Por qué es importante una alimentación sana en niños, niñas y jóvenes?

Según los datos del estudio ALADINO, los hábitos alimentarios de la población infantil en España siguen mostrando importantes áreas de mejora. Actualmente, solo el 45% de los niños y niñas consume verduras y hortalizas a diario, una cifra muy por debajo de las recomendaciones nutricionales. Aunque el consumo diario de fruta alcanza al 70% de los menores, únicamente un 20% la incluye en el desayuno, una de las comidas más importantes del día. Además, es preocupante la frecuencia con la que se consumen productos de baja calidad nutricional, como galletas, bollería industrial, pasteles, batidos, zumos azucarados y golosinas, que forman parte de la alimentación habitual de muchos menores hasta cuatro o más veces por semana.

Esta situación se refleja también en la calidad global de la dieta infantil, ya que el informe concluye que el 76,2% de los niños necesita mejorar sus hábitos alimentarios. Una alimentación inadecuada durante la infancia no solo afecta a la salud física, sino también al desarrollo cognitivo y emocional, pudiendo influir en un crecimiento intelectual más lento, mayores dificultades en las relaciones sociales, un aumento de las conductas conflictivas y una mayor vulnerabilidad a problemas de salud mental, como la depresión.

A largo plazo, los efectos de una mala alimentación pueden ser aún más graves. Los hábitos alimentarios poco saludables favorecen la aparición de sobrepeso y obesidad infantil, factores que incrementan el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en la edad adulta, como patologías cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y otras afecciones metabólicas. Asimismo, la evidencia científica disponible demuestra cada vez con mayor claridad la relación entre determinados patrones alimentarios poco saludables y un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer en la edad adulta, entre ellos los de cabeza y cuello, estómago, mama, colon y endometrio. Por ello, promover una alimentación equilibrada desde la infancia constituye una medida clave para proteger la salud presente y futura de la población.

Niño cocinando


¿Cómo se puede favorecer una alimentación sana en niños, niñas y jóvenes?

Es clave instaurar unos hábitos de alimentación saludables en la infancia, ya que favorecerá que  los pequeños tengan un desarrollo físico, cognitivo y emocional adecuado, y contribuirán al bienestar de su salud. Por tanto, es normal que nos surja la siguiente duda: ¿cómo se puede seguir una alimentación saludable? 

Se recomienda un consumo abundante de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Consumir lácteos naturales a diario (leche, yogur natural, queso fresco) y priorizar el aceite de oliva  Limitar las carnes rojas y evitar carnes procesadas, como las salchichas o el chorizo. Limitar la sal y para beber, tomar agua. 

Además, entre los más pequeños es habitual que tomen comida rápida y alimentos ultraprocesados, como por ejemplo la bollería industrial, las galletas, los zumos comerciales. Es importante que los niños sepan que su consumo debe ser limitado y concienciarles de los efectos nocivos que tienen. 

 

¿Qué podemos hacer los padres y madres para favorecer una alimentación sana en niños, niñas y jóvenes?


La evidencia científica indica que los progenitores de aquellos menores con exceso de peso (que incluye tanto a quienes tienen sobrepeso como a quienes tienen obesidad) no perciben el problema y frecuentemente consideran su peso como normal o sólo como ligero sobrepeso. No nos olvidemos que nuestros hijos son auténticos observadores de lo que hacemos y cómo lo hacemos y que estas sencillas pautas de alimentación junto con la práctica de actividad física diaria  funcionarán para prevenir de la obesidad.

Para facilitar que los más pequeños se alimenten mejor, puede ser interesante implicarlos, en función de la edad, en la elaboración de la lista de la compra, menú semanal e incluso preparación de los platos. Cuando fomentamos su participación, es probable que:
 

  • Despertemos su interés por los alimentos.
  • Exista más probabilidad de que coman alimentos preparados por ellos mismos (esta es una estrategia útil para fomentar que coman ciertos alimentos que suelen rechazar)
  • Potenciaremos y aprovecharemos su creatividad e ingenio.
  • Les enseñamos qué alimentos son adecuados para cada comida y momento del día
  • Fomentaremos su autonomía, seguridad y a que aprendan a solucionar problemas

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